De pescadores a jardineros submarinos: la restauración de corales en Colombia
Yerson Granados pasó de destruir corales en sus faenas de pesca a sembrarlos con la delicadeza de un jardinero submarino para salvarlos de la extinción en una bahía del Caribe colombiano.
La dinamita, las redes y las anclas quedaron atrás como un mal recuerdo de la época en la que se dedicaba a encontrar peces para venderlos.
Ahora a sus 56 años es un guardián del mar: enfundado en un traje de buzo adhiere fragmentos de coral a una estructura que imita la forma de un arrecife para luego sumergirla con la esperanza de repoblar esa parte del mar Caribe.
Granados fue pionero entre un grupo de expescadores en sumarse a un proyecto que busca reconstruir el ecosistema coralino en la ciudad colombiana de Santa Marta.
Con medio cuerpo bajo el agua y gafas de buceo, recuerda que tenía pocas nociones sobre el impacto de destruir estos ecosistemas claves para la biodiversidad marina.
"Anteriormente nosotros los estropeábamos", "no sabíamos que era un ser vivo, parecían como piedras para nosotros", dice en una entrevista con la AFP.
La ONG Fundación CIM Caribe calcula que hasta ahora ha sembrado 1,5 hectáreas de 20 especies de corales, con el trabajo de Granados y otros antiguos pescadores reconvertidos en defensores del medio ambiente.
- "Es vida" -
Durante su jornada de trabajo, Granados se sumerge con un tanque de oxígeno para monitorear jardines a 10 metros de profundidad.
Antes de ser trasplantados, los corales crecen durante meses en un criadero controlado hasta alcanzar un tamaño adecuado.
Ahora "tenemos que protegerlo" pues son "como casas para los peces", asegura.
La organización aspira a restaurar unas 36 hectáreas hasta 2030 en un país con zonas coralinas afectadas también por el aumento de las temperaturas del mar.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza calculó en 2024 que el 44% de las especies de coral del mundo están en "riesgo de extinción", principalmente por el cambio climático.
Otros expescadores como Kevin Monsalvo acompañan a Granados en la labor de repoblar de corales estas aguas de la ciudad conocida como la "Perla de América".
"La vida me ha cambiado bastante, porque no sabíamos qué era un coral". "Para mí, un coral ahora es vida", dice el joven de 26 años.
Diana Tarazona, directora científica de la fundación, destaca su rol clave para devolver la vida a las llamadas "ciudades submarinas": "Trabajar con ellos (con los expescadores) es conocer lo que está fuera de la literatura, que es ese conocimiento innato que ellos tienen" sobre el mar.
Ch.Tremblay--HHA