Esperan una nueva tormenta invernal en EEUU tras las intensas nevadas
Se espera que otra ola de aire ártico golpee a buena parte de Estados Unidos en los próximos días, mientras continúan los esfuerzos para despejar la nieve de la megatormenta invernal del pasado fin de semana.
El Servicio Meteorológico Nacional estadounidense (NWS) afirmó que una tormenta significativa podría generar más nevadas intensas en el sureste del país, debido a vientos polares que se precipitarán desde las Grandes Llanuras del Norte a través del Medio Oeste y hasta la Costa del Golfo.
Científicos sugieren que la tormenta está relacionada con una alteración del vórtice polar, una masa de aire frío que usualmente circula por arriba del polo norte. El cambio climático, según algunos expertos, podría estar empeorando la situación.
Las temperaturas mínimas podrían batir récords, especialmente en Florida, señaló el NWS, que advirtió sobre el impacto en las poblaciones más vulnerables y de la industria agrícola.
El nuevo frente frío llega días después de una gran tormenta invernal que, según balances oficiales y de medios locales, causó la muerte de más de 100 personas, al cubrir con nieve y lluvia helada territorios desde Nuevo México (suroeste) hasta Maine (noreste).
En el sur de Estados Unidos, cientos de miles de clientes seguían sin electricidad el jueves, según poweroutage.us, con Tennessee, Misisipi y Luisiana como los estados más afectados.
Mientras tanto, millones seguían excavando para despejar la nieve endurecida en las calles. En Nueva York, excavadoras cargaban montones de nieve en remolques naranjas humeantes conocidos como "tinas calientes", que envían el agua derretida al sistema de alcantarillado de la ciudad.
Por su parte, los residentes de Washington han criticado fuertemente la respuesta oficial, ya que numerosas calles seguían cubiertas, con nieve acumulada en los cruces de carretera. Las escuelas permanecieron cerradas durante tres días después que la tormenta pasó.
Investigadores señalan que estas perturbaciones podrían deberse al calentamiento relativamente rápido del Ártico, que debilita el cinturón de vientos que suele mantener la atmósfera sobre la zona polar aislada de Norteamérica.
J.Fuchs--HHA