Hamburger Anzeiger - Universitarios cubanos ven su futuro "hipotecado" entre apagones y educación a distancia

Universitarios cubanos ven su futuro "hipotecado" entre apagones y educación a distancia
Universitarios cubanos ven su futuro "hipotecado" entre apagones y educación a distancia / Foto: YAMIL LAGE - AFP

Universitarios cubanos ven su futuro "hipotecado" entre apagones y educación a distancia

En Punta Brava, en las afueras de La Habana, el estudiante de Arquitectura Alejandro Benítez no ha dormido con normalidad desde hace seis días.

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Los interminables apagones han transformado sus noches en vigilias intermitentes: en cuanto regresa la electricidad, a cualquier hora, enciende la computadora y trabaja en sus ejercicios, con el temor constante de perder los avances en un próximo corte.

La laptop, que comparte con su pareja, solo puede usarla por turnos y su batería apenas resiste sin estar conectada a la corriente.

Como miles de universitarios en Cuba, intenta seguir sus clases a distancia en un país sumido en una grave crisis energética debido al bloqueo petrolero estadounidense.

La situación se agravó en las últimas semanas, cuando el gobierno reconoció no contar con reservas de diésel ni fueloil para apoyar la generación eléctrica, sostenida solamente por siete envejecidas termoeléctricas.

En cuanto a la interacción con los profesores, "estamos haciendo todo a través de WhatsApp o Telegram", explica el joven de 28 años.

A inicios de febrero, las autoridades suspendieron las clases presenciales en las universidades para ahorrar electricidad. Pero la enseñanza a distancia choca con una realidad cotidiana: una red inestable, conexión limitada y apagones prolongados hacen que las condiciones de estudio sean extremadamente precarias.

En la misma casa, su pareja, Alfredo Rodríguez, de 34 años, profesor de diseño industrial, enfrenta las mismas dificultades desde el lado de los docentes.

Intenta mantener una enseñanza concebida para la modalidad presencial, ahora obligada a un formato digital que mutila materias del plan de estudios.

"Hay contenidos que los estudiantes simplemente no han visto", reconoce.

- Formación incompleta -

En carreras como Arquitectura y Diseño, donde el aprendizaje se basa en un intercambio práctico constante, lo virtual, más que una adaptación al contexto, se asemeja a una renuncia.

En Arquitectura, "es muy valioso el intercambio con el profesor en el momento", afirma Alejandro. Pero ese espacio ya no existe.

A estas limitaciones académicas se suman las dificultades materiales. En su casa se cocina con carbón, cuenta el estudiante, quien desde febrero no ha salido de su barrio debido a la escasez de transporte.

Su vida universitaria, al igual que su vida social, ha quedado reducida a unos pocos kilómetros.

En Alamar, al otro lado de La Habana, Shalia García, de 19 años, estudiante de segundo año de Diseño Industrial, enfrenta las mismas dificultades.

"No estamos recibiendo todas las asignaturas", explica, y precisa que algunas, esenciales para su formación, han sido suspendidas o fuertemente reducidas.

Los profesores envían cronogramas, contenidos y fechas de entrega que los estudiantes deben respetar de manera autónoma, en un modelo que depende más que nunca de la disciplina individual.

El acceso a internet agrava la situación. El paquete mensual de datos móviles al que tienen acceso los estudiantes universitarios no es suficiente para descargar archivos pesados, y la comunicación con los profesores carece de la inmediatez del aula.

"Esta modalidad depende más del estudiante, y eso me está costando trabajo", reconoce.

En su familia, la preocupación es palpable. Su madre, Luisa Odalys Destrade, médico, admite que, aunque entiende el contexto del país, teme las consecuencias en la formación universitaria de su hija.

"Estoy muy preocupada, lo que pasa es que no hay de otra que afrontar la situación", suspira.

- "Futuro hipotecado" -

Ante estas limitaciones, los profesores han tenido que flexibilizar sus exigencias. Los plazos de entrega se aplazan con frecuencia.

"No podemos exigir lo mismo cuando sabemos que hay estudiantes sin electricidad o sin conexión", subraya Alfredo Rodríguez.

En Punta Brava, los días siguen marcados por la incertidumbre de los apagones.

Cuando la electricidad regresa en medio de la noche, hay que elegir entre dormir o trabajar, entre atender la vida cotidiana o la universitaria.

En ese dilema permanente se juega mucho más que un simple curso académico. "¿Qué tipo de profesional voy a llegar a ser?", se pregunta Alejandro. "Tenemos el futuro hipotecado".

A.Gonzalez--HHA